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HISTORIA
A 25 AÑOS DEL ASESINATO DE LOS PRIMEROS LÍDERES DEL FDR
Francisco Jovel francisco_jovel@hotmail.com
El 27 de noviembre de 2005 será el vigésimo quinto aniversario del asesinato de los primeros líderes del Frente Democrático Revolucionario (FDR). Además de reflexionar sobre el significado histórico de la conformación de esa organización, hay que recordar las características de ese asesinato político y enmarcarlo dentro de la represión desenfrenada que impulsaba la dictadura militar en el último año de su existencia formal y, para concluir la reflexión, hay que precisar qué papel juega ese doloroso hecho en el cambio de período dentro de la evolución del proceso político salvadoreño.
El 2 de abril se inicia la formación del FDR, diez días después del asesinato de monseñor Romero (24 de marzo) y tres después de su funeral (30 de marzo) durante el cual la muchedumbre popular experimentó la muerte de 68 personas y más de 200 resultaron heridas (ECA, mayo 1982); quedó formalmente integrado el 18 de abril de 1980, su fundación significa la unificación en la lucha de la más amplia alianza de fuerzas democráticas, convencidas de que en El Salvador sólo una revolución social podría posibilitar la erradicación de la dictadura militar y la conquista de un futuro promisorio para las grandes mayorías populares.
La reciente victoria de la revolución sandinista era la demostración más evidente de que la unificación amplia, liberada de sectarismos, fanatismos o purismos ideológicos, se convertía en garantía de la victoria popular sobre la tiranía militar.
CONMOVIÓ A LA OPINIÓN PÚBLICA
En el FDR se aglutina la más grande alianza de fuerzas políticas y sociales, abiertas, legales e ilegales, con predominancia de los métodos combativos pero no armados de lucha. Ante este hecho los sectores más militaristas y la ultraderecha arrecian la represión y la actividad de los escuadrones de la muerte, los asesinatos masivos y selectivos de los opositores políticos se convierten en un hecho cotidiano. La escalada represiva da lugar a que se tomen medidas para poner en primer plano la autodefensa militar de la lucha popular, así el 10 de octubre se forma el FMLN y se inicia la unificación en una alianza con carácter estratégico de las organizaciones político-militares, la cual se completa a principios de diciembre.
En ese marco de escalada represiva y de guerra arrasada contra las organizaciones componentes del FDR, miles y miles de sus miembros pasan a engrosar las filas de las unidades guerrilleras tanto en la ciudad como en el campo, es en ese contexto que el alto mando de la Fuerza Armada toma la decisión de aniquilar a los dirigentes del FDR, encomendando su ejecuci_ón a la Policía de Hacienda y a un escuadrón de la muerte que operó bajo su dirección.
La Comisión de la Verdad , en su informe sobre este caso, en su primera conclusión expresa: “1. el secuestro, tortura y posterior asesinato de los dirigentes políticos y sindicales fue un hecho que conmovió a la opinión pública nacional e internacional, y cerró toda posibilidad de salida negociada a la crisis política a finales de 1980...”.
No podemos omitir mencionar que cinco días después de ese hecho guardias nacionales capturan, desaparecen y luego asesinan a tres monjas y una trabajadora social norteamericanas, el tres de diciembre se realiza el funeral de tres de los seis líderes asesinados y un día después, el día cuatro, los cuerpos de las monjas son encontrados.
Con el afán de darle cobertura civil a la escalada represiva y al evidente predominio de los militares en el gobierno, el 22 de diciembre Napoleón Duarte es juramentado como presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, pero sin mando sobre la Fuerza Armada.
Los dirigentes asesinados fueron: Enrique Álvarez Córdoba, Ingeniero, ex ministro de Agricultura y Ganadería y presidente del FDR, su cadáver presentaba doce impactos de bala; Juan Chacón, de veintiocho años, secretario general del Bloque Popular Revolucionario (BPR), su cuerpo presentaba tres impactos de bala, uno en la oreja, otro en la frente y otro en el tórax y señales de estrangulamiento; Enrique Escobar Barrera de treinta y cinco años, miembro del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), su cuerpo presentaba dos impactos de bala en la sien y señales de estrangulamiento.
Manuel de Jesús Franco Ramírez, de treinta y cinco años, licenciado en Relaciones Internacionales y miembro de la Unión Democrática Nacionalista (UDN), presentaba cuatro lesiones de bala en el tórax y señales de estrangulamiento; Humberto Mendoza, de treinta años, miembro del Movimiento de Liberación Popular (MLP), presentaba dos lesiones de bala: una en la sien y otra en el tórax y señales de estrangulamiento y Doroteo Hernández, periodista y dirigente sindical de la Unión de Pobladores de Tugurios (UPT).
CONCLUSIONES
Tanto para tener una idea de la forma de operación combinada de los cuerpos de seguridad con los escuadrones de la muerte, como para deducir responsabilidades concretas, vale la pena trasladar otras de las conclusiones de la Comisión de la Verdad : “2. No es posible determinar en forma precisa qué organismo de seguridad pública llevó adelante estas operaciones delictivas. Sin embargo, la Comisión considera que hay suficiente evidencia para señalar qué organismos del Estado en forma combinada fueron responsables de este hecho, violando el derecho internacional de los derechos humanos. “3. La Comisión tiene sustanciales evidencias para afirmar, que la Policía de Hacienda realizó el operativo de seguridad exterior que facilitó y cubrió a los autores del asesinato”.
AGOTAMIENTO DE LAS OPCIONES
Si el asesinato de monseñor Romero se convierte en catalizador del descontento popular contra la dictadura militar y motiva a la lucha a cientos de miles de salvadoreños, dentro y fuera del país, el asesinato de los primeros líderes del FDR marca el fin de un período en el proceso político salvadoreño, con él se agota la predominancia de las formas de lucha cívicas (tanto legales como ilegales, abiertas o clandestinas) y con la unificación plena de las organizaciones políticomilitares en diciembre de 1980, se da paso al período en que predominan en todas sus variantes las formas de lucha armada y el conflicto político pasa a ser un conflicto militar interno de grandes proporciones y de mucha trascendencia internacional.
De octubre de 1979 a octubre de 1980, en ese lapso de un año, se da la vertiginosa sucesión de acontecimientos que lo convierten en el año de transición que obliga a la reubicación de las fuerzas políticas y sociales en el nuevo escenario de las partes en enfrentamiento militar en desarrollo, ya como protagonistas, ya como aliados de ellos; eso explica la multitud de acontecimientos de gran trascendencia en la vida política del país.
Un golpe de estado, una sucesión de tres juntas de gobierno que van decantando de apoyos amplios a la dictadura y que finalmente se estabiliza para introducirse en la guerra con la alianza Democracia Cristiana-Fuerza Armada, lo que a su vez marca el principio del fin de la D.C. como principal fuerza política legal independiente y la convierte en un instrumento de los planes de contrainsurgencia; el asesinato de monseñor Romero, el desenfreno represivo que lejos de atemorizar generaba una redoblada y creciente combatividad en el campo y las ciudades que facilitó la formación de grandes destacamentos guerrilleros; el secuestro, tortura, desaparecimiento y asesinato se volvió la política de Estado por excelencia.
ARMONIZACIÓN DE FUERZAS
Recordar estos dolorosos hechos debe servirnos para reiterar una vez más que la inexistencia de políticas de Estado, generadas a partir de una concertación nacional, donde participen todas las fuerzas políticas y sociales sin exclusiones, es lo único que puede impedir que la imposición de políticas de partido o de gobierno de turno vayan sembrando el conflicto y la progresiva desestabilización del gran esfuerzo de concertación nacional con amplio apoyo internacional que se hizo para alcanzar la finalización de la guerra a través del Acuerdo de Paz.
Esto es más urgente recalcarlo hoy que el partido en el gobierno tiende a considerarse insustituible y está trabajando por revertir el espíritu de varios puntos del Acuerdo de Paz, confiado de que por hoy no cuenta con una verdadera fuerza de oposición capaz de constituirse en fuerza alternativa en el ejercicio del Órgano Ejecutivo, contenta con la existencia de una oposición inelegible pero que legitima su persistente monopolio del Ejecutivo; por eso, también, trata de impedir el desarrollo del FDR y en eso hacen causa común ARENA y el FMLN.
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